Thursday, January 24, 2008

Predicciones

27 de julio de 1981, aproximadamente 9:00 de la noche, hora habitual de irse a la cama en un día de vacaciones, pero esta noche no tendría nada de habitual. A esa hora comenzaba lo que puedo recordar como mi primer estado de pánico. Un sismologo de apellido Brady pronostico con fecha exacta un terremoto devastador en Perú. La fecha pactada: 28 de julio, irónica coincidencia como si hubiera estado pérfidamente coordinada por algún jefe de inteligencia o cerebro psicosocial para coincidir con las fiestas patrias. Ya de antemano se sabia de la susodicha fecha y por todas partes la gente se preparaba siguiendo las recomendaciones que por todos los medios se propalaban. Asegurarse de tener provisiones que consistan principalmente de alimentos ricos en calorías y que sean no perecibles, era menester general. Preparar una maleta con ropa abrigada, frazadas, y cuanta cosa pueda caber para abrigarse y cobijarse del frío invierno que azota el hemisferio sur por estas épocas asunto obligado.

Mi mamá preparó una maleta siguiendo todas las recomendaciones, grande fue nuestra sorpresa cuando al hacer un inventario de ultima hora diose cuenta que los chocolates (me acuerdo perfectamente que eran marca Ali-ba-ba, de marshmallow cubierto de chocolate) habían desaparecido. Voy a asumir parte de la culpa de esta desaparición no por acción sino por omisión. Yo sabia donde estaban los chocolates, y sabia para que eran y por eso solo me agencie de unos pocos, pero peque de omisión pues compartí mi hallazgo con mi hermana menor. Ese día caímos en cuenta porque el súbito ataque de alergia de la Nita quien tras arrimarse casi toda la bolsa de Ali-ba-bas se convirtió literalmente en una roncha humana.

Ya una vez en la cama no hacia mas que esperar el esperado cataclismo, esa noche dormí con ropa, no como lo solía hacer en días de colegio que dormía con uniforme para poder dormir un poco mas, sino con ropa abrigada para salir volao (como Pedro Navaja) en caso de sismo. Como es de suponerse no podía dormir, encontraba rastros de movimientos sub-sonicos a los normales ruidos a los que ya estaba acostumbrado por vivir en departamentos. Sillas arrastrandose, martilleos, pasos, etc, todos estos ruidos los encontraba aterradoramente nuevos. Recuerdo aun el radio reloj de fondo negro con dígitos rojos, haciendo que cada minuto pareciera una hora y cada hora una eternidad.

Recuerdo la tranquilidad con la que mi hermano Juan Carlos dormía en la cama de arriba. No creo que esta haya sido mi cavilación de momento pero algo así como “¿como puede dormir tan tranquilo con el armagedon ad-portas ?” seguro se me atravesó por la cabeza. No tengo recolección exacta del momento en que me quede dormido, pero si de que aquella fue tal vez una de la mas largas noches que he pasado. Llego la mañana y nada, ni siquiera un leve temblor, en vano espere el fin del mundo y me desvele pues nunca nada paso. Este hecho creo que fue el que marco mi inicio en el mundo del escepticismo. Nunca mas creí el las profecías de fin del mundo, pero por si acaso siempre he tratado de manternme cerca de los seres queridos en épocas claves: 6 de febrero de 1986(cometa Halley), 31 de diciembre de 1999 (Y2K), 5 de mayo del 2000 (cuando los planetas se alinearon), 6 de junio de 2006 (666), 7 de julio del 2007 (777), etc. Ya desde hoy estoy planeando que hacer para el 21 de diciembre del 2012, si es que no me llega antes.

Colofón:
Solo pienso en el curso distinto que hubiera tenido mi vida si hubiera prestado mas atención a las noticias en 1981, pues el sismo estaba pronosticado para la ciudad de Pisco, esto explica la serenidad de mi familia en ese momento, lo único que me consuela es saber lo tonto que se debe sentir Mr. Brady al enterarse que su pronostico se desfasó por 26 años.

Thursday, January 3, 2008

Yo tengo el Síndrome de...


Que diferente hubiera sido tal vez mi niñez, adolescencia y juventud si es que la hubiera vivido en estos tiempos. Pienso en las innumerables visitas que le hubiera podido ahorrar a mis viejos a la oficina del director, directora, coordinador y cuanto profesor tuve la desdicha de atravesarme en su camino. Soy un convencido que sufrí lo que hoy se conoce como ADHD (attention deficit hyperactivity disorder por sus siglas en ingles) y que por cuestiones ajenas a mi voluntad no me fue detectado. Pero que cuestiones son estas ? Fácil. En mi tiempo esas cojudeces simplemente no existían.

Tras una rutinaria visita al psicólogo de turno, y luego de absolver las mismas preguntas una y otra vez el diagnostico era el mismo: eres un malcriado. Tres palabras que no solamente te sentenciaban a ti al ostracismo estudiantil sino tácitamente condenaban a tus padres también ya que si analizamos la palabra misma; malcriado; podemos deducir que fuimos criados, educados o guiados de forma equivocada o mala y considerando que uno trae los modales de casa, a quien le cae el guante ? A preguntas necias...

El diagnostico o sentencia anterior se contradecía con el veredicto final muchas veces en esencia, como podía yo ser un malcriado cuando siempre tenia el antecedente de tener una familia tan buena ? Mi hermana mayor - la coneja - siempre fue estudiante de mérito y ejemplar alumna, ídem con mi hermano aunque tal vez solo era que no era un alumno problemático, pero yo, como podía ser yo así viniendo del mismo seno y núcleo familiar ?

Si este bendito desorden psicológico hubiera existido en mis tiempos cuantas sacadas de mierda me hubiera ahorrado o canjeado tal vez por una dosis de pepas anti ADHD si es que existen, cuantos colerones les hubiera ahorrado a mis viejos ya que ellos hubieran entendido que no era mi culpa, era culpa de la sociedad en que vivíamos, de la influencia de la televisión o de algún cromosoma mal conectado en mi ADN. La única cura que existía en aquel tiempo era una buena zurrada a punta de cuero de correa o improvisado artefacto volador que sirviera de remedio para una crisis de ADHD.

Doy gracias a la ciencia que mi hija no ha heredado el bendito desorden este, no creo que yo hubiera tenido la misma paciencia que mis viejos tuvieron conmigo. Si, tuvieron paciencia, y mucha. A pesar de todo si yo hubiera tenido un hijo como yo, creo que a estas horas traería a todo el servicio de trabajadores sociales acusandome de violencia domestica por tratar de curar esta enfermedad a la antigua y como se ha curado durante no se cuantos años, a punta de una buena dosis de inflexión de dolor que-mas-me-va-a-doler-a-mi-que-a-ti, es decir: una soberana pateadura. A mi personalmente creo que me curó.