
Que diferente hubiera sido tal vez mi niñez, adolescencia y juventud si es que la hubiera vivido en estos tiempos. Pienso en las innumerables visitas que le hubiera podido ahorrar a mis viejos a la oficina del director, directora, coordinador y cuanto profesor tuve la desdicha de atravesarme en su camino. Soy un convencido que sufrí lo que hoy se conoce como ADHD (attention deficit hyperactivity disorder por sus siglas en ingles) y que por cuestiones ajenas a mi voluntad no me fue detectado. Pero que cuestiones son estas ? Fácil. En mi tiempo esas cojudeces simplemente no existían.
Tras una rutinaria visita al psicólogo de turno, y luego de absolver las mismas preguntas una y otra vez el diagnostico era el mismo: eres un malcriado. Tres palabras que no solamente te sentenciaban a ti al ostracismo estudiantil sino tácitamente condenaban a tus padres también ya que si analizamos la palabra misma; malcriado; podemos deducir que fuimos criados, educados o guiados de forma equivocada o mala y considerando que uno trae los modales de casa, a quien le cae el guante ? A preguntas necias...
El diagnostico o sentencia anterior se contradecía con el veredicto final muchas veces en esencia, como podía yo ser un malcriado cuando siempre tenia el antecedente de tener una familia tan buena ? Mi hermana mayor - la coneja - siempre fue estudiante de mérito y ejemplar alumna, ídem con mi hermano aunque tal vez solo era que no era un alumno problemático, pero yo, como podía ser yo así viniendo del mismo seno y núcleo familiar ?
Si este bendito desorden psicológico hubiera existido en mis tiempos cuantas sacadas de mierda me hubiera ahorrado o canjeado tal vez por una dosis de pepas anti ADHD si es que existen, cuantos colerones les hubiera ahorrado a mis viejos ya que ellos hubieran entendido que no era mi culpa, era culpa de la sociedad en que vivíamos, de la influencia de la televisión o de algún cromosoma mal conectado en mi ADN. La única cura que existía en aquel tiempo era una buena zurrada a punta de cuero de correa o improvisado artefacto volador que sirviera de remedio para una crisis de ADHD.
Doy gracias a la ciencia que mi hija no ha heredado el bendito desorden este, no creo que yo hubiera tenido la misma paciencia que mis viejos tuvieron conmigo. Si, tuvieron paciencia, y mucha. A pesar de todo si yo hubiera tenido un hijo como yo, creo que a estas horas traería a todo el servicio de trabajadores sociales acusandome de violencia domestica por tratar de curar esta enfermedad a la antigua y como se ha curado durante no se cuantos años, a punta de una buena dosis de inflexión de dolor que-mas-me-va-a-doler-a-mi-que-a-ti, es decir: una soberana pateadura. A mi personalmente creo que me curó.
Tras una rutinaria visita al psicólogo de turno, y luego de absolver las mismas preguntas una y otra vez el diagnostico era el mismo: eres un malcriado. Tres palabras que no solamente te sentenciaban a ti al ostracismo estudiantil sino tácitamente condenaban a tus padres también ya que si analizamos la palabra misma; malcriado; podemos deducir que fuimos criados, educados o guiados de forma equivocada o mala y considerando que uno trae los modales de casa, a quien le cae el guante ? A preguntas necias...
El diagnostico o sentencia anterior se contradecía con el veredicto final muchas veces en esencia, como podía yo ser un malcriado cuando siempre tenia el antecedente de tener una familia tan buena ? Mi hermana mayor - la coneja - siempre fue estudiante de mérito y ejemplar alumna, ídem con mi hermano aunque tal vez solo era que no era un alumno problemático, pero yo, como podía ser yo así viniendo del mismo seno y núcleo familiar ?
Si este bendito desorden psicológico hubiera existido en mis tiempos cuantas sacadas de mierda me hubiera ahorrado o canjeado tal vez por una dosis de pepas anti ADHD si es que existen, cuantos colerones les hubiera ahorrado a mis viejos ya que ellos hubieran entendido que no era mi culpa, era culpa de la sociedad en que vivíamos, de la influencia de la televisión o de algún cromosoma mal conectado en mi ADN. La única cura que existía en aquel tiempo era una buena zurrada a punta de cuero de correa o improvisado artefacto volador que sirviera de remedio para una crisis de ADHD.
Doy gracias a la ciencia que mi hija no ha heredado el bendito desorden este, no creo que yo hubiera tenido la misma paciencia que mis viejos tuvieron conmigo. Si, tuvieron paciencia, y mucha. A pesar de todo si yo hubiera tenido un hijo como yo, creo que a estas horas traería a todo el servicio de trabajadores sociales acusandome de violencia domestica por tratar de curar esta enfermedad a la antigua y como se ha curado durante no se cuantos años, a punta de una buena dosis de inflexión de dolor que-mas-me-va-a-doler-a-mi-que-a-ti, es decir: una soberana pateadura. A mi personalmente creo que me curó.

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