
Yo fui criado Católico. Mi mama es católica ferviente, así fue criada ella, mi papa es católico también, mi mamama (la mama de mi papa) era muy ferviente seguidora también, mis hermanos creo que son católicos aunque no practicantes. Yo la verdad me considero Agnóstico. Según la real academia de la lengua Española esta es la definición: Actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia.
¿Que quiere decir esto? Básicamente que uno puede creer o no en una entidad superior o Dios, pero que ante todo, tu vida no se puede regir en base a doctrinas teológicas, sino patrones de conducta o conciencia. Que hizo que yo no siguiera los pasos de mis padres y la larga generación de Católicos en mi familia (inclusive tuve un tío que fue sacerdote, mi tío Víctor, hermano de mi mamama). Yo creo que lo que me hizo empezar a cuestionar la fe de mis padres fue la imposición de la misma. No recuerdo una sola vez en la que haya ido a misa por voluntad propia, siempre fui obligado, primero por mis padres y luego por mi miedo. Si, miedo. Lo malo de la fe católica es que se trata de imponer por el miedo. So pena de arder eternamente en el infierno decidí que ir a misa era lo mas saludable para mi alma inmortal, Luego vienen los ritos propios al Catolicismo: Bautizo: estas cagado, tus viejos decidieron por ti, por el contrario con lo que dice la Biblia, el mas mas del Catolicismo (Jesús) espero tener 30 años para voluntariamente ser bautizado, en cambio uno sin voz, voto es bautizado antes de cumplir el primer año, aproximadamente claro. Luego viene la Primera Comunión, si no me equivoco esta debe hacerse antes de los 8 años, igual uno deja que sus padres lo lleven por la senda de la fe a esta edad. Yo no tengo ningún recuerdo bueno, o mejor dicho alegre de cuando era considerado católico, es mas todos los recuerdos que tengo son de imposición, y la frustración que sentía yo al no poder hacer nada al respecto. Tal vez la fe esta peleada con lo bueno de la vida. Ojo que no estoy diciendo que sea mala para todos, pero para mi personalmente no me asento.
En fin el tema de lo que creo y veo de la religión será tema de otro blog, A lo que venia este preámbulo es a dejar claro que soy una persona que cree mas en la ciencia que en la religión, y que estoy tratando de buscar un equilibrio entre ambas sin crear una yuxtaposición, y que nunca he sido practicante de mi religión por propia voluntad.
Esa área en donde la religión y la ciencia se unen (o separan) es la que me hace estar convencido que definitivamente existe una entidad superior, un Dios, Energía o simplemente destino como se quiera llamar que esta pendiente de lo que nos toca y nos va a pasar. Este punto del que hablo lo voy a llamar mi conciencia de fe.
Es esta conciencia de fe la que cada noche me hace pedir por el bienestar de mi familia, me hace agradecer lo que tengo y lo que no tengo, y me hace evaluar mi vida desde un punto de vista que no tendría explicación científica. No se realmente a quien me dirijo cada vez que hago esto, simplemente lo hago.
Cuando estoy en este estado de conciencia de fe y analizo mi vida, me doy cuenta que definitivamente he tenido (y de repente hasta ahora tengo) un ángel de la guarda, porque no encuentro explicación científica a como hasta ahora sigo, por decir lo menos, saludable y en mis cinco sentidos. Durante mi niñez y adolescencia fui un tanto intranquilo y digamos curioso, lo que me llevo a realizar muchas cosas que hoy de solo pensarlas me arrancan ese sentimiento de adrenalina que comienza en las canillas y te sube hasta los hombros por la espina para arrancarte ese violento y fugaz temblor de cabeza y hombros en señal de negación o miedo por lo que uno acaba de pasar o va a hacer.
Mi primer recuerdo de un ángel protegiéndome es de hace 32 años, cuando tenia 5 años. Me acuerdo claramente mi edad por que tengo referencias, por ejemplo, fue aproximadamente entre junio y septiembre, porque hacia frío y estaba nublado y lluvioso afuera, eran aproximadamente 2 o 3 de la tarde porque mi mama ya me había recogido del nido, sin embargo mis hermanos aun no llegaban del colegio y el acto en cuestión fue cometido fuera del alcance visual de mi madre, quien asumo se encontraba concentrada en sus labores de ama de casa en espera de la llegada de mis hermanos. ¿Mucho tiempo para tener tantos detalles todavía frescos? No. El impacto de ese primer caso fue tal para mí que grabo permanentemente en mi memoria todos esos detalles. ¿Qué hice? Pues como muchos otros niños de la misma edad yo sentía mucha curiosidad por esas ranuras en la pared que hacían que los artefactos funcionaran, que traían los televisores y los radios a la vida y que nos albergaban con su luz salvaguardándonos de los espectros nocturnos. Si, los tomacorrientes siempre habían despertado en mi mucha curiosidad y creo que ya tenia buen tiempo planeando descubrir como es que funcionaban. Para los efectos me había agenciado de una buena dotación de artículos propicios para la ocasión, un buen par de tijeras, un buen cuchillo, desarmadores, y el artefacto que estaba dejando para el final, el gran premio de mi investigación, un enchufe abierto. Este lo había encontrado en una caja que mi mama guardaba en la cocina junto con una maraña de cables eléctricos, herramientas, clavos y tornillos oxidados, carretes de hilo de plomo, y en fin toda la colección de artículos que usualmente uno encuentra en una caja de herramientas en una casa. Luego de infructuosamente tratar de probar los artículos menos aptos para la tarea y descartarlos uno a uno por ser o muy grueso, o muy anchos o no aptos para la función de investigación en la que estaba envuelto, llegue al pináculo de mi investigación, por fin tomaría la cereza que adornaba mi cóctel científico, era hora de probar el único articulo hecho específicamente para estos fines el enchufe, con el bono extra que estaba abierto y con cables expuestos lo cual me daría una visión mas amplia de lo que estaba buscando. Yo creo que en este momento mi ángel de la guarda pensó para si: “que se electrocute este mocoso de mierda para que aprenda a no meter los dedos donde no debe” pues ya me había protegido al evitar que los otros artefactos que había llevado se metieran en el tomacorrientes.
Procedí a meter el enchufe abierto al toma corrientes, paso numero uno concluido, paso numero dos era comprobar in situ el paso de la energía, tenia un cable con las puntas expuestas para tal efecto. En el ínterin que mi ángel se dio por vencido yo creo que el ángel de mi mama tomo la posta y le aviso que mi silencio era extremadamente sospechoso y que era mejor ver que era lo que hacia. Mi mama se apareció en el momento exacto, yo creo que 5 segundos después y la descarga que hubiera recibido… en fin. El grito que dio mi mama me hizo soltar y dejar lo que estaba haciendo, lo que vino después fue lo que hizo que todo este episodio se grabara en mi mente. Luego de la obligada sacada de mierda mi mama se fue a su cuarto y se sentó en su cama. Fue la primera vez que vi llorar a mi mama, yo creo que ella al ver todos mis instrumentos de maldad que había juntado para mi odisea científica, se dio cuenta de lo cerca que estuve de no contarla, y ahora que soy papa la entiendo perfectamente.
Obviamente nunca mas volví a intentar este experimento (no quería ver llorar a mi madre nunca mas, y menos por culpa mía) así que en las siguientes veces, y ya con mayor conocimiento de los hechos tome mis debidas precauciones, como utilizar únicamente artefactos con aislamiento, o cortar la luz, o en fin, igual no me salvo de recibir una que otra descarga pero nada que los reflejos de alguien mayor no puedan evitar se convierta en algo mas serio.
Otras oportunidades en las que se que se que he tenido a mi ángel cerca han sido las veces en las que jugaba con las balas de la pistola de mi tío que me robaba y las hacia explotar con piedras, o la vez que por impresionar a una chica me tire de espaldas de un muro de unos 6 metros para caer sobre unas colchonetas que supuestamente estaban ahí (desnucada obligatoria) para luego darme con la sorpresa que la susodicha que iba a ser impresionada ni se había percatado de mi presencia, y mucho menos de mi hazaña. Incontables saltos por las azoteas de mi casa sobre el pozo de ventilación que iba unos 40 metros hacia abajo, los equilibrios por los muros de la misma azotea para no ser encontrado durante los interminables juegos de las escondidas. Las veces que me tiraba del autobús para no pagar pasaje, o las que viajaba colgado de la defensa de atrás, y me descolgaba a la volada para no ser pillado por los cobradores o choferes. Las avezadas competencias de nado en la punta por el camotal, escupirle a perros con rabia, jugar con pistolas cargadas, saltar sobre rejas con púas, descolgarme por el barranco de la av. La paz hacia la mar brava, jugar a subir carros a la volada para ser arrastrado como porquería por varios metros antes de caer, jugar con serpientes sin saber si eran venenosas o no, alterar a la avispas a sabiendas que una picada mas de una de ellas y podría haber sufrido un choque anafiláctico debido a la alergia que les agarre por lo mismo, nadar de noche en la playa en estado de media embriaguez, juego con fuegos artificiales de dudosa reputación o procedencia, mechita peligrosa en rata blanca, comer cebiche de almejas en la carretilla de la plaza bolognesi, o papa rellena en la puerta del hospital Carrión, que era como tomarse un vaso de agua recogido directamente de las aguas del rió Ganges, y la que creo que me hizo tomar conciencia que uno no tiene la vida comprada: La vez que el fusil FAL que tenia asignado en la FAP se disparo apenas yo había sacado la cabeza del cañón en donde yo la tenia apoyada. Esa vez el diablo cargo mi arma y mi ángel se encargo de desviarla.
Hay muchas instancias mas en las que se que estos seres etéreos me han estado cuidando pero por mi inconciencia o falta de memoria se me escapan en este momento. Cuando mi conciencia de fe se encuentra con mi razón dejo de pensar que los Ángeles existen y empiezo a pensar que la fe y oraciones de mis padres son tan poderosas que alcanzan para mí también.
¿Que quiere decir esto? Básicamente que uno puede creer o no en una entidad superior o Dios, pero que ante todo, tu vida no se puede regir en base a doctrinas teológicas, sino patrones de conducta o conciencia. Que hizo que yo no siguiera los pasos de mis padres y la larga generación de Católicos en mi familia (inclusive tuve un tío que fue sacerdote, mi tío Víctor, hermano de mi mamama). Yo creo que lo que me hizo empezar a cuestionar la fe de mis padres fue la imposición de la misma. No recuerdo una sola vez en la que haya ido a misa por voluntad propia, siempre fui obligado, primero por mis padres y luego por mi miedo. Si, miedo. Lo malo de la fe católica es que se trata de imponer por el miedo. So pena de arder eternamente en el infierno decidí que ir a misa era lo mas saludable para mi alma inmortal, Luego vienen los ritos propios al Catolicismo: Bautizo: estas cagado, tus viejos decidieron por ti, por el contrario con lo que dice la Biblia, el mas mas del Catolicismo (Jesús) espero tener 30 años para voluntariamente ser bautizado, en cambio uno sin voz, voto es bautizado antes de cumplir el primer año, aproximadamente claro. Luego viene la Primera Comunión, si no me equivoco esta debe hacerse antes de los 8 años, igual uno deja que sus padres lo lleven por la senda de la fe a esta edad. Yo no tengo ningún recuerdo bueno, o mejor dicho alegre de cuando era considerado católico, es mas todos los recuerdos que tengo son de imposición, y la frustración que sentía yo al no poder hacer nada al respecto. Tal vez la fe esta peleada con lo bueno de la vida. Ojo que no estoy diciendo que sea mala para todos, pero para mi personalmente no me asento.
En fin el tema de lo que creo y veo de la religión será tema de otro blog, A lo que venia este preámbulo es a dejar claro que soy una persona que cree mas en la ciencia que en la religión, y que estoy tratando de buscar un equilibrio entre ambas sin crear una yuxtaposición, y que nunca he sido practicante de mi religión por propia voluntad.
Esa área en donde la religión y la ciencia se unen (o separan) es la que me hace estar convencido que definitivamente existe una entidad superior, un Dios, Energía o simplemente destino como se quiera llamar que esta pendiente de lo que nos toca y nos va a pasar. Este punto del que hablo lo voy a llamar mi conciencia de fe.
Es esta conciencia de fe la que cada noche me hace pedir por el bienestar de mi familia, me hace agradecer lo que tengo y lo que no tengo, y me hace evaluar mi vida desde un punto de vista que no tendría explicación científica. No se realmente a quien me dirijo cada vez que hago esto, simplemente lo hago.
Cuando estoy en este estado de conciencia de fe y analizo mi vida, me doy cuenta que definitivamente he tenido (y de repente hasta ahora tengo) un ángel de la guarda, porque no encuentro explicación científica a como hasta ahora sigo, por decir lo menos, saludable y en mis cinco sentidos. Durante mi niñez y adolescencia fui un tanto intranquilo y digamos curioso, lo que me llevo a realizar muchas cosas que hoy de solo pensarlas me arrancan ese sentimiento de adrenalina que comienza en las canillas y te sube hasta los hombros por la espina para arrancarte ese violento y fugaz temblor de cabeza y hombros en señal de negación o miedo por lo que uno acaba de pasar o va a hacer.
Mi primer recuerdo de un ángel protegiéndome es de hace 32 años, cuando tenia 5 años. Me acuerdo claramente mi edad por que tengo referencias, por ejemplo, fue aproximadamente entre junio y septiembre, porque hacia frío y estaba nublado y lluvioso afuera, eran aproximadamente 2 o 3 de la tarde porque mi mama ya me había recogido del nido, sin embargo mis hermanos aun no llegaban del colegio y el acto en cuestión fue cometido fuera del alcance visual de mi madre, quien asumo se encontraba concentrada en sus labores de ama de casa en espera de la llegada de mis hermanos. ¿Mucho tiempo para tener tantos detalles todavía frescos? No. El impacto de ese primer caso fue tal para mí que grabo permanentemente en mi memoria todos esos detalles. ¿Qué hice? Pues como muchos otros niños de la misma edad yo sentía mucha curiosidad por esas ranuras en la pared que hacían que los artefactos funcionaran, que traían los televisores y los radios a la vida y que nos albergaban con su luz salvaguardándonos de los espectros nocturnos. Si, los tomacorrientes siempre habían despertado en mi mucha curiosidad y creo que ya tenia buen tiempo planeando descubrir como es que funcionaban. Para los efectos me había agenciado de una buena dotación de artículos propicios para la ocasión, un buen par de tijeras, un buen cuchillo, desarmadores, y el artefacto que estaba dejando para el final, el gran premio de mi investigación, un enchufe abierto. Este lo había encontrado en una caja que mi mama guardaba en la cocina junto con una maraña de cables eléctricos, herramientas, clavos y tornillos oxidados, carretes de hilo de plomo, y en fin toda la colección de artículos que usualmente uno encuentra en una caja de herramientas en una casa. Luego de infructuosamente tratar de probar los artículos menos aptos para la tarea y descartarlos uno a uno por ser o muy grueso, o muy anchos o no aptos para la función de investigación en la que estaba envuelto, llegue al pináculo de mi investigación, por fin tomaría la cereza que adornaba mi cóctel científico, era hora de probar el único articulo hecho específicamente para estos fines el enchufe, con el bono extra que estaba abierto y con cables expuestos lo cual me daría una visión mas amplia de lo que estaba buscando. Yo creo que en este momento mi ángel de la guarda pensó para si: “que se electrocute este mocoso de mierda para que aprenda a no meter los dedos donde no debe” pues ya me había protegido al evitar que los otros artefactos que había llevado se metieran en el tomacorrientes.
Procedí a meter el enchufe abierto al toma corrientes, paso numero uno concluido, paso numero dos era comprobar in situ el paso de la energía, tenia un cable con las puntas expuestas para tal efecto. En el ínterin que mi ángel se dio por vencido yo creo que el ángel de mi mama tomo la posta y le aviso que mi silencio era extremadamente sospechoso y que era mejor ver que era lo que hacia. Mi mama se apareció en el momento exacto, yo creo que 5 segundos después y la descarga que hubiera recibido… en fin. El grito que dio mi mama me hizo soltar y dejar lo que estaba haciendo, lo que vino después fue lo que hizo que todo este episodio se grabara en mi mente. Luego de la obligada sacada de mierda mi mama se fue a su cuarto y se sentó en su cama. Fue la primera vez que vi llorar a mi mama, yo creo que ella al ver todos mis instrumentos de maldad que había juntado para mi odisea científica, se dio cuenta de lo cerca que estuve de no contarla, y ahora que soy papa la entiendo perfectamente.
Obviamente nunca mas volví a intentar este experimento (no quería ver llorar a mi madre nunca mas, y menos por culpa mía) así que en las siguientes veces, y ya con mayor conocimiento de los hechos tome mis debidas precauciones, como utilizar únicamente artefactos con aislamiento, o cortar la luz, o en fin, igual no me salvo de recibir una que otra descarga pero nada que los reflejos de alguien mayor no puedan evitar se convierta en algo mas serio.
Otras oportunidades en las que se que se que he tenido a mi ángel cerca han sido las veces en las que jugaba con las balas de la pistola de mi tío que me robaba y las hacia explotar con piedras, o la vez que por impresionar a una chica me tire de espaldas de un muro de unos 6 metros para caer sobre unas colchonetas que supuestamente estaban ahí (desnucada obligatoria) para luego darme con la sorpresa que la susodicha que iba a ser impresionada ni se había percatado de mi presencia, y mucho menos de mi hazaña. Incontables saltos por las azoteas de mi casa sobre el pozo de ventilación que iba unos 40 metros hacia abajo, los equilibrios por los muros de la misma azotea para no ser encontrado durante los interminables juegos de las escondidas. Las veces que me tiraba del autobús para no pagar pasaje, o las que viajaba colgado de la defensa de atrás, y me descolgaba a la volada para no ser pillado por los cobradores o choferes. Las avezadas competencias de nado en la punta por el camotal, escupirle a perros con rabia, jugar con pistolas cargadas, saltar sobre rejas con púas, descolgarme por el barranco de la av. La paz hacia la mar brava, jugar a subir carros a la volada para ser arrastrado como porquería por varios metros antes de caer, jugar con serpientes sin saber si eran venenosas o no, alterar a la avispas a sabiendas que una picada mas de una de ellas y podría haber sufrido un choque anafiláctico debido a la alergia que les agarre por lo mismo, nadar de noche en la playa en estado de media embriaguez, juego con fuegos artificiales de dudosa reputación o procedencia, mechita peligrosa en rata blanca, comer cebiche de almejas en la carretilla de la plaza bolognesi, o papa rellena en la puerta del hospital Carrión, que era como tomarse un vaso de agua recogido directamente de las aguas del rió Ganges, y la que creo que me hizo tomar conciencia que uno no tiene la vida comprada: La vez que el fusil FAL que tenia asignado en la FAP se disparo apenas yo había sacado la cabeza del cañón en donde yo la tenia apoyada. Esa vez el diablo cargo mi arma y mi ángel se encargo de desviarla.
Hay muchas instancias mas en las que se que estos seres etéreos me han estado cuidando pero por mi inconciencia o falta de memoria se me escapan en este momento. Cuando mi conciencia de fe se encuentra con mi razón dejo de pensar que los Ángeles existen y empiezo a pensar que la fe y oraciones de mis padres son tan poderosas que alcanzan para mí también.

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